miércoles, 27 de julio de 2011

EL ENGAGEMENT SIN DUDA ES EL CEREBRO DE LA EMPRESA FAMILIAR

EL ENGAGEMENT ES LA CLAVE PARA ABRIR LA PUERTA PRINCIPAL, DONDE SE ENCUENTRAN LOS RESULTADOS EN LA EMPRESA FAMILIAR






Aunque el engagement suene como un término incomprensible, para las empresas familiares, el significado se debe convertir en el motor de búsqueda que los llevará a la obtención de resultados impactantes, esquivos por demás por estas épocas.


La presión por resultados, la exigencia a veces incensata de los gerentes, la velocidad de los cambios, el uso de la tecnología, la imposición de un nivel cada vez más alto de profesionalización, se ha venido anteponiendo en las empresas a la calidad de vida de los empleados.


Los gerentes siempre andamos desbocados exigiendo todo al interior de la empresa, pero pocas veces, hemos respirado profundo para buscar inteligentemente, estrategias o herramientas que nos permitan avanzar en la línea mejor intencionada, que nos propone la Visión y la Misión de la empresa.


El engagement busca con behemencia, lograr que la gestión se conecte con sentimientos de afecto, creando al interior, más que actitudes, un estado de total plenitud a través del cual la "magia" se apodere del ambiente laboral e impregne, cada una de las actividades, las funciones y los seres humanos de la organización.


Afirmar, categóricamente a veces, es peligroso, pero sí, en este caso, es muy importante decir que la consagración de un empleado por el trabajo, siempre está intimamente relacionada con la pasión por su trabajo y así mismo, la productividad y la concentración se asocia con lo liviano que se vuelve la estadía en el trabajo y con la sensación de la rapidez con la que se pasa el tiempo en las horas laborales.


El engagement, tambien tiene mucho que ver con una buena capacidad Gerencial para dar la directriz y la orientación con claridad. En mis procesos de consultoría, he podido ver con más frecuencia de la que uno quisiera como consultor, que hay una gran dificultad en el nivel Gerencial y de Jefaturas para ser concretos y explícitos, al decir al subalterno lo que se quiere que haga, incluso, he encontrado casos extremos en los que, con una sola palabra un gerente, entrega una responsabilidad inmensa y luego exige responsabilidades por malos resultados, sin hacerse partícipe de ellos.


La claridad y la concresión en la entrega de responsabilidades produce satisfacción y muy frecuentemente enciende la llama de la pasión, consiguiendo resultados insospechadamente fructíferos.


En esta faceta gerencial, ningún Gerente puede ahorrar tiempo y por el contrario, debería tomarselo todo; lo que para un gerente es absolutamente obvio, a lo mejor para el empleado no lo es y es ahí, donde se presentan todos los problemas del mundo y lo que es peor aun, donde nacen los peores estados de insatisfacción, que luego son muy difíciles de revertir y además con un costo muy alto para la empresa.




La satisfacción de un empleado es rentable, todo lo que se invierta ahí, tiene un retorno seguro y logra:






  • Personas con un gran sentido de pertenencia




  • Menos errores




  • Mejores resultados y siendo más preciso, los eleva de forma considerable




  • Empleados que hablan con amor de su empresa y de sus jefes




  • Empleados que buscan con persisitencia la prosperidad de su empresa, porque saben además, que detrás viene la de ellos




  • Empleados que están interesados en su crecimiento personal y profesional




  • Empleados proactivos y productivos


El engagement, es un término de muy difícil traducción al español, pero puedo afirmar que logra una fuerte y afectiva vinculación del empleado por su trabajo, generando un resultado sorprendente, dado que el empleado rinde muchisimo más de lo que se le exige o de lo que se espera de él. Se ha dicho incluso que el engagement, produce satisfacción y "adicción" por el trabajo, está intimamente relacionado con el bienestar sicológico del empleado y tal vez, en mis palabras, el engagement contradice la relación empleador - empleado y la migra al terreno de una relación mucho más fresca y productiva de individuo - cultura y desde esta perspectiva pone la relación de jefe - empleado, en un circulo donde ambos están amalgamados en la búsqueda y el logro de los objetivos comunes para la empresa.



Decida usted, si encuentra en esta estrategia una posibilidad de iniciar la ruta ascendente del éxito Gerencial, anímese y promueva en usted mismo mejores actitudes que lo posicionarán de forma correcta con la gente.



Evite entregar funciones por desencartarse o alivianar su carga, busque la coherencia y el equilibrio entre mente y espíritu y pronto evidenciará un cambio positivo y notorio que le permitirá que las buenas relaciones laborales con su gente fluyan con afecto, eficiencia y productividad y todos tan contentos!!!



domingo, 24 de julio de 2011

APRENDER A PEDIR AYUDA ES LA PARTE HONESTA DEL EGO GERENCIAL

APRENDER A PEDIR AYUDA ES LA PARTE HONESTA DEL EGO GERENCIAL Y EL LADO INTELIGENTE DEL ROL ESTRUCTURAL




Nadie por pedir ayuda, minimiza su capacidad de gestión y por el contrario, demuestra el interés por continuar en la ruta correcta.




Hemos venido hablando en los anteriores artículos, sobre el sistema de gestión participativo que se fundamenta en la capacidad de acción que le otorgamos a nuestros coequiperos y aunque a veces he visto sinceros esfuerzos por meter a la gente con empoderamiento en la posibilidad de participar en la toma de decisiones importantes de la empresa, aun se percibe un cierto temor gerencial a jugarle limpio al sistema, por el miedo infundado a que se vea como una debilidad o temor a tomar decisiones de manera inconsulta.




La verdad es que la gran riqueza de la participación, es la posibilidad de confrontar una amplia variedad de opiniones o puntos de vista que enriquecen considerablemente la posiilidad de tomar una mejor decisión.




Una empresa, su salud y su desarrollo bien valen la pena que nos lleven a pensar en la mejor manera de enrutarla y cuando incorporamos la costumbre de consultar al interior de la empresa, se multiplican exponencialmente las posibilidades de minimizar la posibilidad del error.




Ahora bien, el tema de la participación, tampoco puede ser entendido como el extremo de no poder actuar aisladamente en los casos necesarios y menos aun de que todo deba ser sometido al análisis de externos e internos.




No es lo uno ni lo otro. He visto cómo algunos Gerentes de manera insensata someten todo a la opinión de mucha gente, incluso de personas que no tienen contacto con la empresa, no la conocen, no entienden el transfondo de los temas y emiten opiniones o juicios cuyo valor es dudoso; lejos de ser una ayuda, se convierte en un galimatías del cuál el Gerente ya no sabe cómo salirse y lo confunde de tal modo, que muchas veces incurre en errores garrafales.




La seguridad, es tambien una competencia Gerencial importante que nos debe llevar a saber cuándo es importante preguntar o pedir ayuda y cuándo por el contrario, en su interior y en su capacidad Gerencial, cuenta con los elementos suficientes, para decidir sin mediar la intervención de otros.




Pedir ayuda no solo es inteligente, sino una actitud responsable que muestra un gran interés por llegar al punto deseado, es además la parte honesta del ego Gerencial que acepta la posibilidad de no saberselas todas y aceptar que tomar en cuenta otros puntos de vista puede resultar bastante ventajoso para la empresa.




El hecho de pedir otras opiniones, debe llevarnos también, a pensar lo importante de aceptarlas y de expresar a sus autores, lo valioso de ellas y lo importante que resultarán en determinadas decisiones o procesos gerenciales, de lo contrario lo que podría en contrario ocurrir, es que se se pierda el interés por emitir conceptos u opiniones porque ellas nunca son tenidas en cuenta.




Sea pues un tema para la reflexión de Gerentes que tienen el deseo de crecer, que piensan sin egoismos y sin la convicción de que son los únicos que tienen el derecho a pensar y a decidir al interior de una organización, porque si somos honestos, debemos tener en cuenta que en el equipo podemos contar con personas incluso más asertivas que nosotros mismos.




Practicar una Gerencia con humildad nos acerca a la gente, desarrollar una Gerencia afectiva, nos permite ser exigentes sin necesidad de apalear ni agredir y por tanto, la Gestión será exitosa.




PIDE AYUDA. DILE A LA VIDA LO QUE QUIERAS Y DEJA QUE SUCEDA


Louise Hay


martes, 5 de julio de 2011

EL SISTEMA DE GESTIÓN PARTICIPATIVO EN LAS EMPRESAS DE FAMILIA, DEBE COMENZAR POR LA GENERACIÓN DE UN ESCENARIO QUE LO FACILITE



Siempre he creído, y es una posición aprendida por la autora de este artículo, a través de la experiencia en muchas de las empresas por las que he pasado, incluso en mi propia empresa, que el sistema de gestión participativa, se debe conectar con todos los elementos humanos que hay latentes en cada uno de los seres que componen los equipos de trabajo, para facilitarlo y hacerlo mucho más integral y exitoso.

En realidad, el principio que le da soporte a dicha afirmación es, que el que es bueno en su trabajo, lo debería ser también en su espacio familiar y en el personal integral. El mensaje que quiero dejar con claridad es que la empresa tiene la responsabilidad social de aportarle al coequipero, los elementos que le den la posibilidad de ser bueno en todo . El resultado es, un mejor ser humano que rinde y produce enormemente donde actúe.

Recordemos que todos los seres humanos somos una integralidad, cuerpo y espíritu y esta integralidad armónica, es la que favorece la productividad en el trabajo, así mismo cualquier afectación, por leve que esta sea, se manifestará en diversas situaciones laborales o familiares. Es poco frecuente por tanto, observar, que si hay un problema en la casa, este se quede allí sin llegar a la empresa, así en la teoría se predique lo contrario.

Como Gerente, siempre hago el ejercicio de involucrarme con mis compañeros no solo en el trabajo, sino que siempre trato de estar atenta para descubrir aquellas necesidades afectivas y espirituales que surgen en alguien y en las que pueda aportar de manera respetuosa, con el amor que siempre me han inspirado las personas con las que trabajo.




Uno de los grandes retos que tienen los Gerentes y los Jefes del Talento Humano, es precisamente motivar la sensibilida afectiva entre la gente, dado que los estudios han mostrado ampliamente que los vínculos afectivos, hacen que la gente desarrolle de manera más natural un gran sentido de pertenencia y una alta capacidad de compromiso por la empresa

Por eso, siempre debemos cuidar y alentar al interior de las empresas un sistema interpersonal cuyo hilo conductor, sea el afecto, la calidez, la cordialidad, el respeto y la exigencia basada en el relaciones interpersonales en las que prime el equilibrio y la armonía.


Debemos ser muy vigilantes del trato que le dan los jefes a los subalternos sobre todo; un mal trato o un trato interpersonal imperfecto o fuerte, al interior de las empresas por lo general afecta la cadena personal completa del empleado, haciendo que los malestares que produce, lleguen hasta la familia incluso y esto es muy delicado y se puede convertir en una afectación de muy dificil manejo, porque el maltrato perturba muchísimo desde lo afectivo, desde lo personal y desde lo profesional y si perturba en lo afectivo a alguien, perturba también a su familia, pocas personas están en capacidad de separar lo que pasa en la casa y en la empresa.



Nuestro empleado es una amalgama de circunstancias positivas y negativas y la calidad de su trabajo es el resultado de todo aquello que siente y vive.



Dejemos claro entonces, que para que exista un nuen sistema de Gestión Participativo, debemos mantener un excelente clima laboral basado en el afecto, la cordialidad y el respeto.


En el Sistema de Gestión Participativo, es muy importante saber además, que la exigencia es el elemento clave para la obtención de los resultados y las metas. El sistema de Gestión Participativo, está planteado desde la exigencia. Si un jefe no sabe ser exigente, los resultados serán pobres, la exigencia es el fundamento, porque ayuda a plantear hábitos, pero es un requisito que la exigencia esté planteada desde el cariño, para que se reciba de una forma grata y no se perciba como una presión negativa.


La mejor forma para que un Gerente exprese la exigencia, es a partir del deseo sincero de procurar crecimiento personal, siendo muy importante dejarle saber este deseo al coequipero, con mucha claridad y sinceridad.

Surge un aspecto importante en la exigencia: para poder exigir, debo ser asiduo practicante de la exigencia, no puedo exigir orden si no soy ordenado, no puedo exigir respeto si no soy respetuoso, no puedo exigir disciplina sino soy disciplinado, no puedo exigir un Plan de Trabajo, si yo no lo hago…


Nadie puede exigir si en su interior, la exigencia es esteril



Un buen Gerente o un buen jefe, no puede ser bueno, solamente para la empresa, lo debe ser también, para impactar positivamente la vida de los seres humanos que orienta y con los que trabaja. En el sistema de Gestión participativa, la evaluación de un Gerente, se hace a través de lo que haya logrado impactar positivamente la vida de cada miembro de su equipo.

Primero hay que trabajar por la vida de los seres humanos de la empresa para luego, poder trabajar por la vida de la empresa.



Esta ecuación no puede darse al contrario, porque no surte efectos correctos ni positivos No se puede exigir por tanto, que todos estén del lado de la empresa en X o Y porcentaje, si primero la empresa no busca la satisfacción y el bienestar de sus empleados.

Este discurso debe tener coherencia, entre lo que dice y hace un Gerente o un jefe. De nada servirá expresar amor y afecto, si a través de la acción se expresa lo contrario, recordemos siempre que la acción tiene prevalencia, sobre la palabra, por eso debemos ser muy cuidadosos para hacer lo que se dice o promete.

Lo que hay que buscar es que, cada ser humano, a partir de lo que haya hecho la empresa por él, y lo que lo haya impactado, desde lo afectivo, desde lo humano y desde lo aprendido, se convierta por él mismo, en un impulsor natural, entusiasta, lógico y propio, del éxito de la empresa.

Por más que lo quiera señor Gerente, el compromiso, el sentido de pertenencia, las ventas y en general el éxito de la empresa no hay forma de exigirlos, estos vendrán como consecuencia lógica de un sistema de protección y de valoración del equipo de trabajo.


Dicho de otro modo, la adhesión, el compromiso y el amor por la empresa, debe ser la ganancia lógica del comportamiento inteligente y afectuoso de la empresa por su gente y sus empleados, por lo tanto trabaje primero ahí y luego sí, tendrá el escenario propicio para trabajar todo lo demás.

Cuando se perciben comportamientos poco neutrales y escaso compromiso por la empresa, siempre debemos buscar en el clima laboral de la empresa, la mayoría de las veces, lo que se encuentra son malestares ocasionados en interacciones disfuncionales entre jefes y subalternos.


Si hay gente contenta y agradecida habrá compromiso y como consecuencia, la empresa alcanzará el éxito, de lo contrario los resultados le serán esquivos, no lo dude.