APRENDER A PEDIR AYUDA ES LA PARTE HONESTA DEL EGO GERENCIAL Y EL LADO INTELIGENTE DEL ROL ESTRUCTURAL
Nadie por pedir ayuda, minimiza su capacidad de gestión y por el contrario, demuestra el interés por continuar en la ruta correcta.
Hemos venido hablando en los anteriores artículos, sobre el sistema de gestión participativo que se fundamenta en la capacidad de acción que le otorgamos a nuestros coequiperos y aunque a veces he visto sinceros esfuerzos por meter a la gente con empoderamiento en la posibilidad de participar en la toma de decisiones importantes de la empresa, aun se percibe un cierto temor gerencial a jugarle limpio al sistema, por el miedo infundado a que se vea como una debilidad o temor a tomar decisiones de manera inconsulta.
La verdad es que la gran riqueza de la participación, es la posibilidad de confrontar una amplia variedad de opiniones o puntos de vista que enriquecen considerablemente la posiilidad de tomar una mejor decisión.
Una empresa, su salud y su desarrollo bien valen la pena que nos lleven a pensar en la mejor manera de enrutarla y cuando incorporamos la costumbre de consultar al interior de la empresa, se multiplican exponencialmente las posibilidades de minimizar la posibilidad del error.
Ahora bien, el tema de la participación, tampoco puede ser entendido como el extremo de no poder actuar aisladamente en los casos necesarios y menos aun de que todo deba ser sometido al análisis de externos e internos.
No es lo uno ni lo otro. He visto cómo algunos Gerentes de manera insensata someten todo a la opinión de mucha gente, incluso de personas que no tienen contacto con la empresa, no la conocen, no entienden el transfondo de los temas y emiten opiniones o juicios cuyo valor es dudoso; lejos de ser una ayuda, se convierte en un galimatías del cuál el Gerente ya no sabe cómo salirse y lo confunde de tal modo, que muchas veces incurre en errores garrafales.
La seguridad, es tambien una competencia Gerencial importante que nos debe llevar a saber cuándo es importante preguntar o pedir ayuda y cuándo por el contrario, en su interior y en su capacidad Gerencial, cuenta con los elementos suficientes, para decidir sin mediar la intervención de otros.
Pedir ayuda no solo es inteligente, sino una actitud responsable que muestra un gran interés por llegar al punto deseado, es además la parte honesta del ego Gerencial que acepta la posibilidad de no saberselas todas y aceptar que tomar en cuenta otros puntos de vista puede resultar bastante ventajoso para la empresa.
El hecho de pedir otras opiniones, debe llevarnos también, a pensar lo importante de aceptarlas y de expresar a sus autores, lo valioso de ellas y lo importante que resultarán en determinadas decisiones o procesos gerenciales, de lo contrario lo que podría en contrario ocurrir, es que se se pierda el interés por emitir conceptos u opiniones porque ellas nunca son tenidas en cuenta.
Sea pues un tema para la reflexión de Gerentes que tienen el deseo de crecer, que piensan sin egoismos y sin la convicción de que son los únicos que tienen el derecho a pensar y a decidir al interior de una organización, porque si somos honestos, debemos tener en cuenta que en el equipo podemos contar con personas incluso más asertivas que nosotros mismos.
Practicar una Gerencia con humildad nos acerca a la gente, desarrollar una Gerencia afectiva, nos permite ser exigentes sin necesidad de apalear ni agredir y por tanto, la Gestión será exitosa.
PIDE AYUDA. DILE A LA VIDA LO QUE QUIERAS Y DEJA QUE SUCEDA
Louise Hay
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